3 de octubre de 2011

Una nueva flor en mi jardín

Ayer al salir al jardín descubrí esta enorme y rara flor carnosa en medio de una planta pequeñita y digamos del montón, que he heredado. Fue tal mi sorpresa que saqué la blackberry para inmortalizarla. Te puedes perder en sus complejos detalles. Que bello regalo, e inesperado. Me gusta por lo singular. Estoy contenta de haberle dado agua todo el verano.

Pienso en la complejidad y la belleza de las personas que puedes encontrar detrás de una apariencia normal a primera vista.

Clicar encima y la vereis en toda su dimensión.

2 de octubre de 2011

Ser valientes

A veces, cuando salgo a correr por el parque al caer la noche, el olor a tierra mojada o el balanceo de las hojas en el viento, me transportan súbitamente a mis viajes por la selva africana. Saldría a correr cada día sólo por eso y no sé porqué no lo hago más a menudo. Esos instantes devienen momentos de conciencia plena. Porque son los mismos en que, en otras partes otras veces, caminando entre la espesura, he sentido la certeza de ser capaz de estar viviendo mis sueños. Algo increíble convertido en realidad. Porque es ahí donde he vencido mis miedos y logrado ser quien quería ser. La vida cobrando sentido.

Si en este instante estás centrado mientras lees estas líneas, me gustaría que te dieras cuenta de tu propio ser y cómo tu alrededor desaparece más allá de este descubrimiento. O quizás se te presente de nuevo y arremeta con toda su intensidad. De una manera o de otra, siéntelo. Alza la vista y observa, y obsérvate observando. Eres tú. Es sentirse vivo. Es sentir tu yo interior, tu mismidad.  Estás sol@ contigo mismo, y en paz. Nadie más está viviendo este momento tal y como lo estas viviéndolo tú ahora. Sobrecogedor, ¿verdad? y tan bello!

Aquí es donde cabe preguntarse si uno está viviendo la vida que quiere vivir. Si está en el lugar que quiere estar. Y qué está haciendo para ello. Cabe ser valiente e ir a abrazar ese ser querido, o ponerse manos a la obra para acometer con determinación lo deseado. Siempre hay algo que uno mismo y sólo uno mismo, puede hacer para vivir de acuerdo a sus principios y valores.

Hoy que tantas cosas parecen haberse vuelto del revés y nuestros cimientos parece que se tambalean, hay personas que se rebelan y deciden salir y hacer un paso adelante. Qué bueno! Me refiero a todas aquellas posibilidades que se abren ante nosotros para actuar de acuerdo a cómo somos o queremos ser. A cómo nos gustaría que fuesen las cosas. Y que en este nuevo desasosiego aparecen más claras que nunca, en una toma de conciencia que quizás no hubiera aparecido jamás, por lo que se ha de ser valiente y no desaprovechar la oportunidad.

Hace poco me comprometí a divulgar un post de Nekane sobre ser valiente y salir de la mediocridad. Ella sugería empezar a acordar cosas para mejorar desde la red y actuar desde la valentía y el compromiso con uno mismo. Ese uno mismo que acabamos de descubrir y que nadie más verá por nosotros.

Te preguntarás a qué me comprometo para vivir de acuerdo a lo que creo. Me comprometo a ir correr más a menudo, al menos un par de veces por semana, para vivir más momentos como los que te he descrito y ser consciente más a menudo, a parte de estar más en forma para mi próximo viaje. Igualmente, hace más de un año me comprometí conmigo misma a escribir en este blog, un cumpleaños ha pasado y quiero celebrarlo hoy, después de ver que regularmente en este tiempo, he sido capaz de ir publicando alrededor de lo que he aprendido. Ha salido lo que ha salido, y está bien. Mil gracias a los que me habéis acompañado con vuestros comentarios durante estos meses. He aprendido con ellos, pues contrastan y complementan lo que pueda pensar, e inshalá hayan muchos más. Sois un aliento para seguir adelante!

Hay instantes que evoco cuando quiero retomar la senda de mi camino en el vivir. Mientras te escribo, me acuerdo del verde y la humedad de la selva, el ruido de sus pájaros y las voces a lo lejos de los animales escondidos en su interior; las hojas quebrándose bajo mis pies al caminar, el agua de la lluvia sobre mi piel… y es cuando tomo conciencia de mi propio cuerpo, de su fragilidad y su fortaleza, y tomo conciencia de mi propio yo, con todos sus pensamientos, anhelos y emociones. Pienso qué haré en el instante siguiente de teclear el último punto de este artículo. 

Post de: Eulàlia 
Foto: Kibale Forest, Uganda, 2004


4 de septiembre de 2011

Reset

A veces la memoria juega malas pasadas. Soraya se acordaba aún de la primera vez que lo vió, de sus pasos al llegar, su mirada baja y su titubeo al escoger una silla donde sentarse. Por aquel entonces, él no era nadie en su vida. Se acordaba de la primera vez que se abrazaron, como dos amigos, cuando todavía era muy pronto para acordarse de nada. Se acordaba también de aquel mensaje en el buzón de voz que él le había dejado después de pasar la tarde con ella. Esa noche al escuchar el tono de sus palabras, se dió cuenta que algo importante había ocurrido. La memoria de Soraya hacía que se grabasen cada uno de los momentos con él, en un disco que ahora ya llevaba su nombre.

A veces la memoria juega malas pasadas. Se acordaba de todas y cada una de las primeras veces que pudieron vivir desde que se conocieron. Aunque eso no era ninguna novedad. Lo que para ella era importante siempre se quedaba grabado en  su memoria. No eran nombres, ni fechas, ni cifras. Eran sensaciones. Eran emociones. Eran instantes diminutos que despertaban un mundo enorme en su interior sin saberlo. Lo que si era novedad era ver ese mundo de nuevo como la primera vez, con él. Eso lo hacía especial. Él parecía experimentar lo mismo, así que les fue fácil decir que estaban enamorados.

A veces la memoria juega malas pasadas. Soraya recordaba todas las conversaciones, las risas, los ratos juntos. Sorprendentemente, cuando recordaban su vida en común, él se acordaba de cosas bien diferentes de las que Soraya recordaba. Uno describía al otro el mismo recuerdo con detalles distintos. Se reían. Soraya sentía que crecía cada vez que se contaban la realidad desde sus posiciones encontradas. Era como ver las caras de una misma moneda. A veces se contrariaban, porque era dificil poner en común dos maneras de ver la vida, tan iguales, tan diferentes.

Porqué a veces la memoria juega malas pasadas. De la misma manera que recordaba sus momentos con él, Soraya recordaba los momentos con otros. Así que hubo un día en que Soraya confundió el disco y creyó que vivía con él un desastre vivido anteriormente con otro. Es bien verdad que siempre le había recordado al segundo en algunas cosas, pero partía de una memoria equivocada que no supo diferenciar. Fue entonces cuando empezó a registrar en otra frecuencia sus palabras. Cuando aquella noche se encontraron en la terraza desierta, ella lo vió de espaldas esperándola y fumándose tranquilamente un cigarrillo mirando la ciudad infinita; quiso llegar en silencio y abrazarlo, envolviéndolo con sus brazos sobre el pecho, y besarle el cuello con amor. Sin embargo, le despertó de su letargo mucho antes y esquivó el beso con un beso en la mejilla. Obcecada, Soraya no paró hasta que se abandonaron el uno al otro. Escondido en su caparazón de hiel, él se alejó para no volver jamás.

Porqué a veces la memoria juega malas pasadas. Soraya se acordaba de esto y de todo aquello, una y otra vez. Por más que se forzara a sí misma a borrar todo aquello de su cabeza, de su piel, de su corazón, no lo conseguía. Hubiera preferido tantas veces no conservar sus recuerdos y, sin saber como hacer el reset en su memoria, buscaba desesperada el botón que la hiciera olvidar para siempre y poder empezar de nuevo.

Así que se quedó recordándole por un tiempo, hasta que poco a poco otros recuerdos se amontonaron encima de los primeros... y hubo un momento en que eso ya no importó. Porque a veces la memoria se confunde en el pasado y la tierra yerma deja crecer el pasto verde y brillante de las grandes llanuras de África donde la inmensidad de la vida recorre una y otra vez los senderos del agua.

Y a veces la memoria deja jugar. Un día Soraya se cruzó con él al cabo de mucho tiempo. No se acordaba de lo que había sentido una vez, y se extrañó al oir un pequeño clic cuando se fijó en la mirada baja y la manera de caminar de ese hombre que se acercaba con un caparazón derretido en la mano buscando una silla con la que sentarse a su lado.

El cuadro escondido



Ella miraba aquel cuadro que él le había regalado tiempo atrás cuando aún estaban juntos. Los paisajes del país en que se conocieron, en una foto tomada por algún fotógrafo intrépido de principios de siglo. Recorría con la yema de los dedos las sombras en blanco y negro de las montañas que se enmarcaban, reviviendo los recuerdos de su memoria. Eran las mismas montañas que ella había descubierto de su mano, cuando se escapaban del mundo que les separaba para vivir la magia que había surgido entre ellos dos.

La primera vez que había topado con aquel cuadro, éste relucía colgado en la pared de los viajes, como a él le gustaba referirse al pasillo de su casa, donde a medida que uno dejaba atrás la puerta de la entrada, le iban acompañando cuadros y fotografías de los diferentes lugares donde había estado. Ella se detuvo delante de esa pequeña pieza, reconociendo las montañas que él le había mostrado tiempo atrás. Cuan felices habían sido entonces ajenos a todo. Se sonrió recordando esa felicidad. La foto era muy bella.

La casa de su amante estaba repleta de cuadros, fotos y objetos de arte que él salvaba del resto de mercancías que importaba de su país natal. Así, su casa se había convertido en su mayor expositor, y cuando un amigo se enamoraba de una pieza, él no dudaba en traerle algo similar en su próximo viaje.

En una época en que la gente ya podía irse a comprar sus propios souvenirs, podía decirse que su negocio funcionaba bastante bien. Le permitía visitar a su familia y los lazos de parentesco que aún conservaba le facilitaban conocer los buenos artistas, artesanos y anticuarios del país. Su ojo para lo bello y lo singular hacía el resto. Entrando en la tienda que habían montado juntos en los alrededores del centro, se podían encontrar piezas únicas, que se diferenciaban de los iconos turísticos por excelencia. Así, a veces uno se preguntaba si realmente podía considerarse obra de arte un viejo utensilio de cocina, que otrora había servido para servir un plato de comida. La eterna discusión empezaba, y a la pregunta “¿Te gusta o no te gusta?” si se respondía con un si, se acababa comprando para el recibidor de casa o cualquier otro lugar de privilegio. Ella era feliz observándolo en sus ademanes simpáticos con los clientes. Durante un tiempo consiguieron una vida en común con ese negocio. Los dos habían puesto todo su empeño en hacerlo viable.

Lo que él llevaba para su propia casa recibía un trato diferente. Nunca se desprendía de sus piezas. Eso no lo sabía ella al principio, cuando él emocionado después de pasar un fin de semana juntos la obligó a quedarse aquél cuadro que tanto le había gustado. Ella no pudo decirle que no y sorprendida agradablemente por aquel impulsivo regalo, se llevó el cuadro bajo el brazo en su viaje de regreso a casa. Así, quedó un huequecito de yeso blanco en la pared de los viajes que él jamás reemplazaría. Mirando aquel espacio blanquecino se quedaba pensativo evocando las montañas de la foto que ya sólo asociaba a sus paseos con ella. Quizás fuera ese mismo huequecito el que le quedó en su corazón cuando se separaron definitivamente. No habían llegado a vivir juntos para retornar el cuadro a su sitio. Y ella... a ella también le sobraban los recuerdos, como le sobraba aquel cuadro escondido debajo de la cama que nunca había llegado a colgar. De tiempo en tiempo, lo sacaba de la vieja bolsa de papel con que estaba envuelto, le quitaba el polvo que se había colado por la abertura y comprobaba si dolía menos verlo de frente. Le daba un paseo por la casa simulando buscar un lugar especial. Tantas veces había pensado en devolverlo a su pared original… al fin y al cabo nunca había sido su cuadro. No lo hizo. En realidad ella tampoco quería desprenderse de él. Y así, uno y otro, parados ante aquel huequecito y el cuadro escondido, significaban el intercambio de amor de una obra de arte más grande aún que sólo ellos dos habían podido disfrutar.

Trazos sobre un héroe del siglo XXI

Valentía y creencias. Él es un hombre que cambió su vida por una vida mejor para su hija. Dejó su tierra y viajó hacia un país que no era el suyo, con una gente a la que no conocía y unas costumbres que no compartía. Él es un hombre que por las viejas creencias que había heredado, asumió compromisos que nunca pensó que tuviera que asumir. Él es un hombre que redime sus pecados de juventud tratando de hacer el bien día tras día, viviendo una vida que no es la suya sólo por el amor hacia su niña. Él es un hombre que no se perdona sus debilidades y acepta lo que su dios le ha deparado a fuerza de voluntad. Quizás nunca se dará cuenta de que no es culpable de nada. Buscarse la vida y esfuerzo. Él es un hombre que recorrió las calles sin nombres de la que sería su nueva ciudad, en busca de trabajo y un sueldo con que dar de comer a su familia. Presentándose a si mismo con la honestidad de lo que se es capaz y la responsabilidad de cumplir con el deber de lo acordado. Con las ganas de hacer algo bien y con sentido. Él es un hombre que se rehizo de nuevo y aprendió a subsistir de la nada. Él es un hombre que trata de adaptarse a su nuevo medio. Al menos, no tuvo que cruzar medio mundo arriesgando su vida  a cada minuto como tantos otros han hecho.
Añoranza y orgullo. Él es un hombre que día a día lucha contra el tiempo para no añorar demasiado la luz y el calor del lugar que le vio nacer. Ahora mismo daría todo por regresar a su país y está dando todo por su familia. Él es un hombre que derramaría las lágrimas en silencio cuando no puede más, extenuado al volver en el tren vacío por la noche de regreso a casa. Pero no se permite hacerlo, porque él es un hombre duro que lleva inconscientemente la carga que alguien le dejó al enseñarle que los que son como él no deben llorar.
Rutina. Su día y su noche son siempre los mismos, y el recorrido de su vida va sólo de casa al trabajo y del trabajo a casa. Cuando le preguntas como va, te contesta que todo bien. ¿Qué más puede pedir? Él es un hombre que piensa que debe dar gracias cuando se fija en otros emigrantes en estos tiempos de crisis. A algunos ya los ha visto rebuscando en los contenedores de basura, y a otros los ha dejado de ver porque han regresado a su país arruinados. Pero los meses se suceden invariables para él y es como si el tiempo se hubiera congelado en la misma rueda sin fin. Ahora es un hombre atado al compás atribulado de una vida avanzada que ha dejado atrás el simple fluir musical de la vida personal.
Lazos y soledad. Él es un hombre que busca hacer nuevos amigos, tratando de expresarse en una lengua que no es la suya. Tan buenos al menos como los que dejó de ver en el trayecto de su historia particular. Mira como se divierten los demás en el bar de la esquina mientras saborea despacito la única cerveza que le recuerda a su país. Dónde quiera que va, les observa desde fuera, sorprendido e intrigado por comprender una manera de vivir que no es la suya. Nadie se le acerca para compartirla aunque en vano intente una conversación. Hay quien le habla de una condescendiente hospitalidad, haciéndole sentir más extranjero que nunca. Rodeado de gente, se siente muy sólo.
Palabras. Él es un hombre que pronuncia palabras que atraviesan el mundo estremeciéndolo. Un hombre que habla desde el fondo con palabras sencillas en situaciones que hacen historias de amor imposible. Conversaciones por teléfono convertidas en las muletas para seguir caminando para su niña. La voz querida que le pregunta cuando va a volver es la que le ayuda a continuar alejado.
Fuerza y esperanza. Él es un hombre en cuya sonrisa ves la satisfacción de haber sabido amar, y en el brillo de sus ojos cómo se juntan la lánguida nostalgia de una vida mejor y la determinación para seguir adelante. Proyectos y sueños que le bullen en la cabeza atrapados en su vida con la que crear posibilidades. Llegarán algún día. Seguramente.
Reconocimiento. Él es un hombre al que en un futuro, en un abrazo, diré: "Gracias papá, por hacer todo esto por mi, eres mi héroe". Entonces se sentirá en casa donde quiera que esté.
"Dame la mano para caminar contigo."

Al 2084 hi ha goril·les

Al 2084 hi ha goril·les a les muntanyes de Virunga, a les planures de centreàfrica, a una banda i a l’altra del riu Congo, a les costes africanes de l’Atlàntic. Els ximpanzés i bonobos també hi conviuen. Ells i tots els animals dels seus ecosistemes. Els orangutans dansen pels arbres de la selva indonèsica. Al 2084 la gent d’Àfrica cobra les rendes que el món li paga per conservar la joia de la natura, una de les meravelles del planeta, el cor que el fa bategar. Els animals no coneixen de governs, però finalment aquests coneixen d’animals.

Un goril·la de muntanya mastega pausadament el fulleram ajaçat enmig de la verdor impenetrable del bosc de Bwindi. Esguarda de tant en tant com juguen els seus petits i admira les voluptuoses femelles. No se sent res més excepte el cruixir de les branques als seus passos i els crits d’algun petit mico a la llunyania. Per les empremtes del seu nas, Lola sap que aquest espatlla platejada és el nét de Nkuringo, el primer goril·la que va veure la seva mare a principis de segle. Ell recorda vagament aquelles petites famílies d’homes de colors que s’acostaven cada dia una estona mentre menjaven. Turistes, en deien. Com que no els molestaven i només se’ls quedaven mirant, el seu pare li havia ensenyat que no havia de tenir-los por. Tot d’una però, deixaren de venir, i ara les seves cries només coneixen la femella sense pèl que els segueix sempre uns metres més enllà i apareix a la seva vista només un cop molt de tant en tant. En canvi, el que si ha descobert des de fa uns anys ha estat un nou camí cap a les muntanyes veïnes, els volcans de Virunga, on hi va trobar la seva última companya.

Lola és filla dels científics que van promoure el gran canvi. La gent llavors estava preocupada pel clima i tenien por del què podia passar. Van començar a escoltar les veus que cridaven a la mobilització i van comprendre que els primats eren el símbol d’una actuació que calia fer amb urgència a escala global i local. Era qüestió de cinc o quinze anys que aquelles criatures desapareguessin per sempre. Al 2015 no en quedaria cap. ¿Com ho podien permetre? Jane Goodall donava voltes i voltes sense parar arreu del globus terraqui pregonant en les seves conferències aquella situació, recabant ajuts monetaris, tot aprofitant-se de l’ àuria romàntica que s’havia creat entorn de la seva figura en els reportatges de National Geographic durant els seus estudis en els boscos de Gombe a Tanzània amb els ximpanzés. S’havia convertit en una activista pel desenvolupament sostenible del món i la conservació dels primats. La mort unes dècades abans de Dian Fossey, la segona dels àngels que l’antropòleg Louis Leakey envià enmig de la boira humida de les muntanyes d’en Digit, va resultar el cop dramàtic que sacsejà el món en una pel·lícula i feu sorgir una nova fundació per seguir la seva tasca de protecció dels goril·les. La tercera gran defensora dels simis era Biruté Galdikas, que lluitava des de les selves de Borneo i Sumatra contra la greu desforestació que les destruïa i la imminent desaparició dels tranquils homes taronges dels boscos, els orangutans.

Molta gent de la generació de la mare de la Lola havia après a estimar els grans primats a través d’aquelles tres grans dones de llegenda. I així, altres científics havien seguit les seves passes, endinsant-se en les selves i els boscos tropicals inexplorats per conèixer més de la vida i la cultura d’aquelles criatures, mostrant al món les seves similituds amb els homes i evidenciant que havien de tenir els mateixos drets. Però el temps corria més ràpid que els canvis que es proposaven i les veus de la comunitat científica començaren a donar l’alarma greument quan s’adonaren que els reportatges de divulgació aviat serien l’arxiu històric d’uns morts que les generacions futures ja no coneixerien.

S’estaven fent santuaris de ximpanzés, de bonobos, d’orangutans, pels orfes del comerç il·legal d’espècies que el conveni Cites no havia pogut aturar, pels orfes de la caça furtiva que els governs d’Àfrica o Indonèsia sense educació de la població local no podien eliminar. No era la millor solució, ni esborrava el problema, però com oblidar aquells petits individus indefensos arrencats del cos de la seva mare morta? Tampoc es podia oblidar la gent de les zones d’aquest tercer món. Es treballava en educació de la població local, proporcionant feina en els parcs naturals convertint caçadors en vigilants, recol·lectors en conservadors. Es treballava en educació per les noves generacions de tot el món, però no n’hi havia prou. La ferida oberta sagnava profusament, com atacada pel mateix virus Èbola que estava fent estralls en la població de primats. La ferida era més profunda, i se n’hi feia més a cada nova carretera extractora de la fusta, a cada nova carretera en busca de coltan. Com aturar-les? S’havia de parlar amb les multinacionals. S’havia de parlar amb els governs. Calien acords internacionals i enfocar el problema en la visió dels que manaven. Però el món semblava preocupat per altres guerres, ben llunyanes també de la fam i la pobresa que patia mitja humanitat. Calia la mobilització de les persones des de l’emoció, des del coneixement, des de les aportacions individuals. Tothom havia de contribuir per mantenir aquest valor universal que es reconeixia en els primats. En cada acte, cada persona podia triar. I algú ho va començar a fer. A la vida, cadascú ha nascut per assolir una fita, i a unes persones se’ls revela d’una manera especial. És des de l’amor a uns éssers de mirada innocent aliens a totes les trifulgues contemporànies, que hom va reconèixer el paradís que s’havia de conservar. Les tres àngels finalment havien guanyat la batalla.

Lola escriu en un paper de vidre les observacions que està fent. Un altre dia tranquil per al grup que monitoritza. Tot pensant en la sort que el món ha tingut de que es pogués reaccionar a temps, retorna al campament que es va establir en aquesta zona ja fa anys, quan ella era petita. Ara l’inmens entorn que l’envolta és un espai mundial protegit com molts d’altres que formen part d’una xarxa indivisible creada amb l’ajut internacional i dels governs autòctons per protegir el tresor vivent del món. Va passar el mateix a la resta d’enclavaments de primats. Així s’ha pogut conservar i recuperar la població de cada una de les espècies. Al 2084 hi ha goril·les. Lola mira el sol que comença a caure inclinant-se entre les fulles. Ha d’apressar el pas. Queda encara molta feina per fer, avui i en endavant, però la supervivència dels descendents de Nkuringo està garantida, igual que la dels seus propis descendents. Una mirada negra i lluent segueix la seva figura de refilada, com desapareix en el abisme verd. Fins demà!



Per més informació:
Institut Jane Goodall http://www.janegoodall.es/
The Dian Fossey Gorilla Fund International http://www.gorillafund.org/
Orangoutan Foundation International http://www.orangutan.org/

Música en la memoria

Alejandra se paseaba por las calles del centro en una de aquellas tardes en que la fiebre compradora y consumista le había hecho olvidar la cifra que cada mes aparecía en su cuenta de gastos bajo el tedioso nombre de cuota de hipoteca. Así que aquella tarde había decidido quererse un poco a sí misma y regalarse algunas materialidades para suplir otras carencias de la semana. Balancear su cuenta emocional con algunas compras era como para tanta gente tomarse un analgésico de corto efecto pero paliativo.
Deambulando sin rumbo fijo por las calles peatonales repletas de gente, pasó por una pequeña tiendecita que no recordaba que antes estuviese ahí. La había casi sobrepasado, echando una rápida ojeada al escaparate prácticamente vacío cuando rehizo su camino y se decidió a entrar. No supo porqué, hasta que una vez en su interior, oyó con claridad las notas de un piano que de golpe la transportó entre las hileras de ropa a la primera noche que estuvo con él. Reconocía la melodía que habían oído juntos entonces y, azorada, miró a su alrededor como la vida en aquella tienda seguía su cotidianidad. Se sumergió en las piezas de algodón que pasaba lentamente con las manos, fijando la vista en los colores que se desvanecían mientras su pensamiento volaba con la música a las palabras, las caricias y los besos que se habían dado.
Recuerdos repentinos. Recuerdos inesperados. Entrar en aquel local había sido como entrar en un túnel del tiempo. No se había dado cuenta que cruzaba el umbral de la memoria y había quedado atrapada por los recuerdos en aquella tienda de ropa barata. Memoria instantánea. Como la de los chimpancés, que recuerdan al ver en un instante la secuencia de números dispuestos al azar en una pantalla y saben repetir la cadena sin equivocarse con una rapidez pasmosa. Así le había sobrevenido toda su vida con él con sólo unas notas.
De pronto la melodía terminó y en los siguientes instantes de trance, Alejandra estuvo a punto de coger el teléfono y pedirle que volviera a escuchar esa música con ella. Aquello había sido como una llamada del destino, y quizás él también en aquel ahora la estuviera recordando a su manera; así creía Alejandra que fluctuaban estos momentos mágicos en el universo, cuando las personas se comunican por canales misteriosos de energía transparente. Si ella estaba sintiendo todo aquello, él no podía estar ajeno a sus sentimientos. No había manera de comprobarlo, así que sólo podía confiar en que la fuerza que la acababa de arrollar aquella tarde yendo de compras no fuera una simple casualidad. Una puerta que conectaba el sendero entre sus mismidades.
Como si el imán hubiese dejado de retenerla, al cambiar la música salió de la tienda oscura sin más, buscando recuperarse con el sol y el aire fresco de primavera del torbellino de recuerdos que había revivido sin querer. Alejandra no hubiera identificado esa canción unos años antes cuando no lo conocía, y ni tan siquiera ahora sabría volver a tararearla, pues su memoria musical distaba exponencialmente de la de aquel niño prodigio que había visto una vez en un documental y que con seis años tocaba sin partitura largas piezas de Mozart o Chopin. Sin embargo, la asociación de sus recuerdos la había transportado a cada uno de los instantes que había pasado con él.
¿Cómo saber que la decisión que habían tomado era la correcta? Alejandra había proseguido su vida con normalidad después de la rotura y él a buen seguro había retomado la suya. Las cosas eran más sencillas sin intentarlo. ¿Cobardía? Los dos estaban más seguros sin arriesgarse. Y más felices. Era más fácil decir que no valía la pena, era más fácil decir que se habían confundido. Era más fácil matarse el uno al otro. Pero cuando Alejandra escuchó en aquella tienda la melodía que los había unido, despertándose todo lo aletargado que había escondido en su memoria más recóndita, no pudo por menos que llorar por la decisión que habían tomado. Ojalá él también se diese cuenta. Alejandra sólo podía esperar que en algún otro lugar él se encontrara de repente con la música que había decidido enterrar y la memoria emergiese de sus entrañas para despertarlo también. Mientras tanto, para Alejandra, aquella tienda entre callejuelas sólo podría ser un recuerdo más de su relación, en el catálogo de recuerdos residuales.

31 de julio de 2011

Modelos

La primera vez que alguien me habló de modelos haciéndome totalmente consciente de ello, fue en el curso de dirección de personas que originó este blog. La tarea, esa tarde de otoño de 2007, sentados en círculo y al son de una música de meditación, fue buscar referentes en nuestras vidas profesionales y personales, en una parada para mirar atrás y aprender de lo vivido.

Por aquel entonces, estaba yo en pleno cambio profesional, asustada y emocionada por emprender un nuevo viaje. Me sirvió escribir los nombres que reconocí en mi memoria como las personas más influyentes en diferentes ámbitos de mi vida y a las que rendí un secreto homenaje a partir de entonces. Mejor dicho, aproveché para darles las gracias directamente unos días más tarde a algunas y veneré a los que, como mis abuelos maternos, ya nos habían dejado unos pocos años atrás. Cuánto había de ellos en mí, y qué bello haber heredado lo mejor, lo más valioso, el cómo ser persona. Un gran triunfo en sus vidas fue haber dejado perdurar en nosotros su legado.

Plasmar en el papel las respuestas a preguntas tales como: qué era lo que te llamaba la atención de su manera de ser, cómo se dirigían a ti, qué admirabas o qué te gustaba de ellos, cuales eran sus cualidades, porqué motivos te fijaste en ellos, me ayudó a entender cómo actuaban y aprender aún más de ellos.

Y es que copiamos inconscientemente maneras de hacer y ver la vida, desde las que nos muestran nuestros padres, nuestros amigos o las personas que conviven con nosotros en una organización. Y precisamente en las organizaciones, conviene elevar de lo cotidiano y mostrar, los mejores comportamientos, las best practices tan gastadas, que, a parte de reconocer la gran labor de algunos, ayudan a los demás a reflejarse como en un espejo para rellenar los gaps que distancian las prácticas habituales de las mejores. Hacer a las personas conscientes de esto para que no pase desapercibido y se retroalimente, es una inversión de amplio retorno, tarea imprescindible para una cultura que se quiere cambiar, y recurso inagotable para mejorar.

Así pues, piensa en alguien que haya sido un referente para ti. Recuerda cómo hablaba, qué tono de voz usaba, como eran sus gestos, cómo se relacionaba contigo. Puedes pensar también en un triunfador (para ti) en la vida, y reflexionar en cómo ha logrado y qué le ha llevado hasta el éxito. Coge de ahí lo que desees y hazlo tuyo.

Me gustó especialmente un ejercicio de un libro de PNL (Introducción a la PNL de Joseph O’Connor y John Seymour) a la hora de analizar la estrategia que sigue un modelo particular en que te hayas fijado. Se trata de imaginar que estás leyendo éstas líneas con la voz de esta persona, adoptando su postura sentada frente a la pantalla, y escuchando cómo enlaza las palabras. Simplemente deja que lea él o ella por ti. Hazlo, empieza el párrafo de nuevo. ¿Sientes que es diferente leerlo desde su posición? Seguramente será revelador este momento, porque durante el mismo estarás actuando como ella y te acercarás más a su modo de ver el mundo y de ser.

“No sabemos como las cosas son.
Sólo sabemos cómo las observamos
o cómo las interpretamos.
Vivimos en mundos interpretativos.”

“No sólo actuamos de acuerdo a cómo somos,
(y lo hacemos),
También somos de acuerdo a como actuamos.
La acción genera ser.
Uno deviene de acuerdo a lo que hace.”

(Principios de la  Ontología del lenguaje, de Rafael Echevarría)

Al escudriñar en un modelo, según la PNL, uno debe identificar entre otras cosas, cuales son las creencias en las que basa su modo de operar. Si consideramos tomarlas como propias, éstas también modificarán nuestra actuación en la vida o el ámbito en que las queramos circunscribir. Este es un gran punto de conexión con el coaching ontológico, aunque trabajando las creencias de un modo distinto. No olvidemos que son las brújulas de nuestro navegar.

Siguiendo este precepto, en Norteamérica se hizo un programa de radio ya en los años 50 y posteriormente un libro, que viene a exponer en cada una de sus páginas las creencias de grandes personas (aunque leo que también lo hicieron con personas corrientes y el programa tuvo más éxito aún). “Lo que mueve mi vida” ( edita Jay Allison y Dan Gediman) es la llave de lo más hondo del operar de esas personas. Aunque a mi juicio un tanto saturado de cultura americana, su lectura sirve para adentrarse en las entrañas de cada uno, abiertas de par en par,  una manera rápida de aprender de otros y pie para ponerte a pensar cual sería la página de tu mismidad, tu credo para finalizar en  “This, I believe”.

Ahora me acuerdo de tantos y tantos personajes que nos citaron en clase de historia, en religión o literatura, y cómo ahora me aparecen de nuevo brillando, aunque demasiado difusos para volver a aprender de ellos. Cuánto hubiera agradecido que mis maestros me hubieran hecho dar cuenta que no eran nombres y fechas solo para memorizar y sacar buena nota, que ése no era el objetivo último, sino que era para desempeñarme mejor en la vida, y que por tanto, sólo debía observarlos y conocer cómo actuaron, porque eran otros que, como nosotros aunque en circunstancias diferentes, afrontaron su vida en este mundo de manera sobresaliente. La trayectoria que siguieron, nos abre paso a nuestro propio camino, indicando por dónde salir adelante y trazar un plan para conseguir ser lo que queramos ser.

Casi al final de ese mismo curso nos hicieron buscar un personaje conocido, que fuera para cada uno un modelo y a la vez un símbolo que resumiera y nos recordara la persona en que nos gustaría convertirnos, que ya somos y estamos en camino de alcanzar. Cuando te encuentres en una encrucijada, puede ser un recurso pensar, ¿qué hubiera dicho o hecho él o ella en esta situación? Dian Fossey, la primatóloga que dedicó su vida a la conservación de los gorilas de montaña de Los Virunga y que murió en manos de cazadores furtivos, nada tiene que ver con esto ahora, pero fue el personaje que elegí. ¿Cuál elegirías tu?


Post de: Eulàlia

19 de junio de 2011

De la importancia de la red social, la generosidad global y los agradecimientos. De la maravilla de las relaciones entre personas.

Muchos temas para un solo post, quizas los amplie otro día, porque hoy solo voy a lanzar impresiones que se me agolpan en un torrente de ideas.

En estos momentos agradezco al sol que calienta mi piel entre las nubes que lo hacen desaparecer de tanto en tanto. No sé cuanto tardará en venir el siguiente claro, pero su luz y su calor perduran en la espera de cada sombra.

¿Generosidad globalizada? posiblemente este no es el término que usaba quién le habré tomado prestado el concepto, pero ahora no acierto a encontrar una palabra mejor. Esto es, haz un favor a una persona y te será devuelto a través de una tercera, en una rueda sin fin de buenas acciones que se retroalimentan y hacen el mundo mejor. No lo hagas para que te sea devuelto, simplement hazlo, y te beneficiarás de ello otra vez, cuando lo necesites. De esta generosidad me acordé justo después de pedir consejo a mi tutor profesional el otro día, cuando estaba yo ayudando a un viejo compañero de estudios en su nuevo reto profesional, un buen amigo me llamaba para ofrecerme conversar sobre otro tema que me preocupaba, y dos más me habían contactado esa semana para pedirme opinión profesional sobre sendos quiebres. Y la familia que siempre está ahí cuando se necesita. Que red tan valiosa.

En pocos días una cantidad ingente de acciones y conversaciones, que hacen salir a la luz ofertas y pedidos en múltiples direcciones, en un intercambio saldado en ese nivel superior. Gracias a tod@s ell@s.

Que importante tener la posibilidad de verbalizar las preocupaciones, poderse apoyar en el conocimiento de los demas, que lo hacen a un@ (y a tod@s) más fuerte.

Que menos se ven los problemas solo de tener a un amigo que te llama al más mínimo signo de flaqueza por un comentario escuchado en la lejanía y se ofrece a ayudarte; o el que acude sin falta a verte no importa ni como ni porqué, ni cuanto tiempo ha pasado desde la última vez que supiste de él, para sumar y enriquecer lo que estás haciendo; o el que pregunta de corazón como estás cuando intuye que no es la mejor de las épocas la que se está pasando. Que bueno tener tanta gente ahí que demuestran ese amor, ese apoyo mútuo, "donde no llegas tú llego yo", esa riqueza en la acción que se complementa,  "puedo hacer esto por ti, que hará que consigas un resultado mejor", amazing!, ese reconocimento que no hay palabras para agradecer, ni abrazos suficientemente intensos para demostrarlo.

Cómo funcionan las organizaciones en que este valor se vive a diario.

Por eso cada vez que te encuentres con un amig@, cuidalo y acuérdate de agradécerselo; celébralo. Lo mismo vale para un compaÑero de trabajo,o cualquier persona que te rodee, acuérdate de agradecer y celebrar el compartir el momento contigo. Los encuentros fugaces vienen y van, pero tejen una red inmaterial que vale más que cualquier otra cosa en este mundo.

El trabajo en equipo se queda pequeño ante esta enorme red social de colaboración y la potencia de sus resultados en tu salud, prosperidad y felicidad.

Y en el final, una última señal del destino (escuchad sincronías) un recuerdo musical paseando este fin de semana entre las fiestas de mi barrio. No estas solo, no estas sola, y contigo estoy en este mundo. Qué pasión. ¿Habéis visto qué abundancia de margaritas bajo el sol?



Post de: Eulàlia

13 de junio de 2011

momentos positivos

el momento de susan boyle

¿CUÁNTO CUESTA LA VERDAD?

El hombre paseaba por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Al torcer una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco. Intrigado, se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate... En el interior solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba: Tienda de la verdad
El hombre estaba sorprendido. No pudo imaginar qué vendían.
Entró.
Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:
- Perdón, ¿ésta es la tienda de la verdad?
- Sí, señor. ¿Qué tipo de verdad está buscando? ¿Verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?
Así que allí vendían verdad. Nunca se había imaginado que aquello era posible. Llegar a un lugar y llevarse la verdad era maravilloso.
- Verdad completa – contestó el hombre sin dudarlo.
Estoy tan cansado de mentiras y falsificaciones, pensó. No quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni fraudes.
- Bien señor, sígame.
La señorita acompañó al cliente a otro sector, y señalando a un vendedor de rostro adusto, le dijo:
- El señor le atenderá.
El vendedor se acercó y esperó a que el hombre hablara.
- Vengo a comprar la verdad completa.
- Ajá. Perdone, pero, ¿el señor sabe el precio?
- No. ¿Cuál es? – contestó rutinariamente. En realidad, él sabía que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.
- Si usted se la lleva – dijo el vendedor –, el precio es que nunca más volverá a estar en paz.
Un escalofrío recorrió la espalda del hombre. Nunca se había imaginado que el precio fuera tan alto.
- Gra... gracias... Disculpe... – balbuceó. Dio la vuelta y salió de la tienda mirando al suelo.
Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que aún necesitaba algunas mentiras en las que encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo...
Quizá más adelante, pensó.






(desconozco el autor)
 

22 de abril de 2011

Paciencia


Las cosas cuestan. Nada es gratis, decía sabiamente mi profesora de Ioga, durante sus clases.
Todo requiere su tiempo, y sus momentos. Momentos de soledad, momentos de risas, momentos de caras contrariadas, momentos de cansancio...
La noche bajo las estrellas ha hecho hoy de un árbol especial entre todos los árboles del parque. Pero esto es sólo un espejismo, y tendrán que haber muchas más acciones antes de que brillen las primeras flores de colores bajo la luz del sol en el inmenso jardín.
No sé como explicar esta sensación. De querer que las cosas sean ya, que hayan pasado, y en cambio, saber con seguridad que se tiene que esperar. Tener paciencia.

Post de: Eulàlia

19 de abril de 2011

Espirales

Hoy que estoy tan cerca de conseguir lo que quiero, voy a hablaros de espirales mientras escuchamos Memorias de Africa. Si pudiera, pasaría en una película los maravillosos momentos que he pasado al son de esta música, mi continente querido.

¿donde voy?

Voy hacia un presente que se me antoja feliz. No importa que nadie lo entienda, sólo me basto a mi misma, porque sé que ando en mi trayectoria particular. Y que hago lo que hago desde mi verdad. Me dijo un amigo la semana pasada que le gustaba saber que cada uno anda tras su propia huella. Tantas y tantas cosas (y no sólo materiales, espirituales?) se desean, y qué tan fácil se pueden conseguir, sólo poniendo unas horas de por medio. Unas pocas o unas muchas. Aquellas horas que de pronto transformarán una realidad imposible en la cotidianidad buscada. Dice algún experto que se necesitan 10.000 horas de práctica para llegar a ser excelente en algo. Pienso en cuantas horas he dedicado a los objetivos que me hacen feliz. Cada una de ellas es en si parte de esa felicidad, en formas irreconoscibles a veces.

Si me preguntáis como imagino este camino, o cualquier otro en la búsqueda de un objetivo, personal o en una organización, lo visualizo como una espiral tridimensional, que gira y gira en torno al eje central, cuya punta de flecha es el objetivo final. Ya me gustaría que fuera directamente la línea recta central. Pero no, la que nos conduce a ésta, la voltea. Algunas veces discurre más cerca del centro, otras más lejos, pero siempre avanzando y nunca por idéntica huella. Porque los sitios pueden ser los mismos, y las decisiones, pero el tiempo en que se producen nunca es igual, ni las personas en el instante siguiente. Y así en ese andar maravilloso del que ya hemos hablado tantas veces, una vive y revive, y sigue viviendo, en una música que no se repite sino que evoluciona en todas sus dimensiones.

Y digo lejos porque cuando nos distanciamos, como los planetas del sol en el invierno de las constelaciones, es porque habremos tomado aquellas decisiones que nos apartan de nuestra meta. Si sigue siendo nuestra, algún día volveremos a retomarla. Entonces, cualquier atisbo de realidad que vaya en esa dirección, será un logro personal en sí mismo que nos moverá a acercarnos más, y en el camino, brotarán oportunidades que ni tan siquiera habíamos imaginado que existían. La ley de la atracción otra vez.

Ahi estamos, tomando los rayos de luz de nuestro norte.

Post de: Eulàlia

17 de abril de 2011

Lucha

Aunque deberíamos desprendernos del sentido dramático de la  palabra lucha y hacerla bailar al son de un teclado saltarín de manera que la llenáramos de la liviandad del elemento aire; reconocerse en este estado es energizante y mineralizante.(He buscado en vano aquellos dibujos animados que nos animaban a no olividarnos de vitaminarnos y mineralizarnos, si alguien lo encuentra, que envíe el link)

Reconocerse en la lucha es estar en el fuego. La lucha de los conservacionistas por mantener algo de aquel mundo que un día se encontraron. La lucha de una empresa por mantener sus cifras de ventas en un mercado ralentizado por el miedo. Lucha de una madre trabajadora por un sueldo con que dar de comer a unos hijos que casi no ve. Luchas por reivindicar los derechos en el mundo islámico. La lucha por ir a buscar el amor allí donde esté.

La creencia firme de que podemos, abre posibilidades o, al menos, nos enfoca en nuestra batalla para salir adelante y conseguir lo que queremos. Luchar por lo que un@ quiere. Sin desfallecer. A veces, ver los pequeños resultados de nuestro esfuerzo sirve para proseguir. Esa sensación de volver la cabeza hacia atrás un momento para ver el camino hecho y tomar aire para volver a caminar. Después de tres meses de ejercicio maratoniano, hemos hecho nuestro stop and go particular. Un intento de que toda la organización sea consciente del punto donde estamos antes de tomarnos el respiro de semana santa para volver a empezar. Un paso tras otro, en montaña sirve para hacer cumbre, atesorando cada vista y experiencia vivida.

Pero cuidado, la lucha persistente puede llevar al agotamiento. De ahí que la combinemos con el aire para avivar la llama. Sin embargo, cuando el motivo que nos impulsa yace en nuestro ser más profundo y entra en sintonía con nuestros más grandes anhelos, el motor parece que no va a pararse y siempre encuentre esa energía para ir un poco más allá. En esto están estos días nuestros deportistas en el cuádruple encuentro Barça-Real Madrid. Que mencione el fútbol en temas relacionados con la dirección, no es casualidad. Un@ parece que debe estar al día en este deporte para poder entablar conversaciones de sus colaterales; aunque este es tema para otro post. En la capacidad que ya no se discute, llegar con fuerzas para disputar enteramente cada uno de los partidos, por una motivación mucho más fuerte que el final de una temporada de altisima exigencia física y psicológica.


Post de: Eulàlia



10 de abril de 2011

Responsabilidad sobre el ahora


La enseñanza más grande que me dió el coaching fue la de asumir la responsabilidad de la propia vida. Y no es la clase de responsabilidad que se entiende que tiene el primogénito de una família en la que sus padres han depositado todas sus sueños e incompletudes.

Es la responsabilidad de llevar el timón del discurrir de los días, decidiendo en qué se convierte cada uno de ellos. Y así, de día en día, decidiendo en qué se convierte nuestra vida. "Tus días son tu vida en miniatura" (La contra, Robin Sharma). Se trata de llenarlos. De llenarlos de significado y de sentido para uno mism@. Y este significado nunca es idéntico. Lo que para mi puede ser una hora maravillosa dedicada a la escritura y la instrospección, para otr@ será subir la montaña más alta del mundo o entregarse a los demás en una labor determinada. Y ambas serán maravillosas.

La conciencia de ser responsables de nuestro tiempo, hace que ante las bifurcaciones que se nos plantean a cada minuto, seamos capaces de poder elegir aquellos caminos que son los que una vez soñamos caminar. Aquí, la gran pregunta del ¿Para Qué? es la que me sirve hasta, en última instancia, si no puedo escoger la circunstancia que me toca vivir, si al menos el estado de ánimo que voy a tener ante ella. Porque no consiento que me pase la vida y me de cuenta un día que no es aquello que hubiera querido vivir lo que ha ocupado mis días. Decidir vivir así es tomar la responsabilidad de un@ mism@ y de nuestro ahora (El Poder del ahora, Eckhart Tolle). Es emocionante.

Y aunque la vida siempre tome formas diferentes a cómo un@ hubiera podido imaginar que pasasen las cosas, no en vano vivir sin expectativas es la mejor de las soluciones, seguro que el fondo acaba siendo aquél que un día o cada día, escogimos vivir. (El secreto).

También he aprendido que marcarse metas muy altas conduce a la frustración. Así, es bonito saberse en la senda y disfrutar de los logros que las etapas nos van confiriendo, o como dijo un amigo, la excusa es el objetivo, lo verdaderamente importante es cómo lo vives mientras llegas (o no llegas) a él. Alguna vez habré mencionado ya el sendero atiborrado de pequeños diamantes por el que enfila el luchador de sumo de la fábula de "El monje que vendió su ferrari" (Robin Sharma)."Sé todo lo que puedas ser" dice el monje en uno de sus capítulos finales.

Este blog está siendo un objetivo cumplido. Porque  escribir cada post me acaba convirtiendo en escritora, y más allá de eso, simplemente me permite disfrutar (y no sabeis cómo) escribiendo para alguien más que para mi misma, sobre temas que son en cada uno un reto que afrontar desde la indagación en el conocimiento.

Feliz domingo, mi camino esta semana estaba lleno de tulipanes rosas que planté hace tiempo.

Post de: Eulàlia

3 de abril de 2011

Fluir

No luches. Avanza como el agua entre las piedras en el devenir del río. Imagina que a partir de ahora actúas como ella. Sin oponerte. Desviando tu camino ante los obstáculos sin esfuerzo para proseguir la senda hacia el mar eterno. Utiliza toda tu energía para lo que quieres, sin perderte en dilaciones, lamentos o quejas, llevándola dónde quieras llevarla (ver min.18 Singulars).¿No es más eficaz?

Desplázate sin detenerte, relajada, constantemente, y con brío.  Dice Osho en su carta del Fluir que el movimiento tiene unas cuantas cosas hermosas. Una de ellas es que las aguas te llevan a lo profundo. Y desde allí puedes ver el remolino de la superfície de una manera más cristalina. Pero no sólo esto. Fíjate en esa pequeña cascada. En ese salto que momento a momento se sucede. Y sé consciente de cada segundo. En una consciencia que te abstrae del yo para sólo vivir el instante presente. El resto desaparece y pasas a fomar parte del todo.

Leí una vez hace más de diez años en un artículo del suplemento dominical que "Flow" de Mihaly Csikszentmihalyi, era "La última teoria de la felicidad. Fluir, o como convertir cada instante en algo excepcional”.Ya dejé en un comentario de este blog el inicio de ese artículo: “Imagine que esta descendiendo por una pista de esqui. Toda su atención se concentra en los movimientos de su cuerpo, en la posición de sus esquis, en el aire silbando al rozar su rostro y en los árboles cubiertos de nieve que se suceden veloces a ambos lados. En su mente no queda lugar para conflictos ni contradicciones. Sabe que si un pensamiento o una emoción le distraen, se dará de bruces en la nieve. La pista es tan perfecta que desea que no se acabe nunca.
Si el esquí no es su fuerte, esta immersión total en una experiencia podria ocurrirle mientras baila, canta en un coro, juega al bridge o lee un buen libro. Si usted es de los que adoran su trabajo, tambien podria aparecer durante una complicada operación quirurgica o al cerrar un acuerdo financiero. O podría sucederle al charlar con un buen amigo o jugar con un niño pequeño. Momentos como éstos son como una ventana abierta hacia la intensidad de la vida que contrastan con el gris telón de fondo de la cotidianidad.”

Descubrí una vez mirando una puesta de sol ante el Atlántico esta sensación. Me di cuenta más tarde, por supuesto, y ello fue una gran revelación. Después me he dispuesto a vivir de nuevo de esa manera sirviéndome de su recuerdo. Busca pues en tus experiencias momentos como éstos y conviértelas en un hábito, en tu modo de vida. No son necesarios grandes paisajes, sino el que te rodea cada mañana. Olvida tus resistencias; respira, respira hondo, respira con el abdomen, actúa y fluye. Vive. Sin programa que encorsete las etapas del viaje que quieres realizar. En un equilibrio danzante, como las ondas sinuosas del arroyo que discurre entre los campos. Con la confianza que vas a llegar. Sé feliz. Porque no habrá otro instante como el de ahora y sólo tu puedes decidir como vas a vivirlo.

Post de: Eulàlia

28 de marzo de 2011

Aprendiendo a ser felices

STOP IT

Mario Alonso Puig a Singulars

Aquest seria un bon treball a la organització. Us proposo explorar aquestes possibilitats de treball sobre el canvi d'observador, si us interessa aquesta linea.

Resum/transcripció dels principals misatges:
Sobre el canvi d'observador i creences, i de les possibilitats que això obre.L'accés al nivell inconscient amb l'impacte de les emocions: Entusiasme, determinacio,persistencia i paciència, aquesta última no n'hem parlat a la organització i crec que és clau que tinguem en ment.

Las fases per accedir a l'inconscient:

1. Descubrimiento: el mur inaccesible, el esto es imposible, s'obre a un món nou, que ens inspira

2. Inspiración: las 6 fuerzas del corazón: pasión coraje compromiso determinación persistencia paciencia mensajes:
- si de verdad algo te inspira, la distancia no importa
- la gente persistente logra su exito, precisamente donde otros abandonan
- lo que hoy nos parece normal nos olvidamos de que ayer era solo un sueño
- vas a triunfar no porque sepas que vas a triunfar sino porque estas decidido a hacerlo


¿que año 2011 vamos a hacer desde nuestra ilusión? el año lo vamos a crear juntos, entre todos y lo vamos a hacer extraordinario

3. Resolución
un río no se toma los obstáculos como algo personal, simplemente los supera, sabe que es normal encontrarlos en su camino hacia el mar, y por eso no derrocha su energía donde no tiene sentido hacerlo
eso es: tu no me ayudas, quien me puede ayudar?

Del paradigma del miedo al de la confianza:
"Para que surja lo que de verdad es posible, es preciso intentar una y otra vez aquello que nos parece imposible" (Herman Hess)

1- comienza justo donde estés, y con lo que tengas. el mejor momento para empezar es aquí y ahora. es la acción la que marca la diferencia.
2- en épocas donde toca esforzarse, no dejes de hacerlo. pon tu mente y tu corazón en ello
3- cuanto menos te asocies con cierto tipo de personas, más mejorará tu vida
4- sé valiente, aguanta y confia, poco a poco aprenderás y cada vez lo harás mejor
5- seamos sembradores de ilusión. Plantar semillas y cuidarla. No dejar que se marchiten ni que nadie las pisotee. darnos el permiso de soñar
6- inventa un futuro ilusionante y, antes o después, encontrarás el camino

"no me cabe ni la más ligera duda de que cualquier hombre o mujer pueden alcanzar lo que yo he conseguido,siempre que realicen el mismo esfuerzo por cultivar la misma esperanza y fe" (mahatma gandhi)

- nadie puede hacerte cambiar
- nadie puede evitar que cambies
- nadie sabe realmente como has de cambiar
- ni siquiera tu mismo
- no hasta que te pongas en marcha


Entrevista a Maturana


Entrevista a Humberto Maturana en el programa televisivo "Tesis" from Matriztica on Vimeo.

27 de marzo de 2011

PRIMAVERA, PRIMAVERA Y JAZZ

Por fin ha llegado. En Terrassa, mi ciudad, la primavera se identifica con la celebración del festival de jazz de ya larga tradición en la ciudad. Creo que en esta edición ha cumplido 30 años. Por supuesto no es una tradición de mis abuelos o si, puesto que justamente la crearon un grupo de ellos y la generación de mis padres. Las mismas caras de siempre aparecen en los actos y los escenarios con pianos, trompetas y otros instrumentos, o simplemente con su amor por este tipo de música. Lejos de parecer aburrido, son los bastiones que impulsan año tras año algo que al final ha ido creciendo en belleza e importancia. Con ello vino el Picnic jazz, un evento que reúne gente de todas clases bajo los árboles de verde recién nacido, que van dejando caer las flores y semillas por el parque sobre las cabezas de la gente en una brisa suave. Familias enteras sobre alfombras de picnic, grupos de amigos, parejas, amantes del jazz y curiosos, amantes de la fotografía, perros que juegan con trocitos de ramas, personas que tienen ganas de pasar un día o un rato bajo el sol y la música. Como ellos, me acerco una vez más a participar de la fiesta. A pisar un césped que cobra vida. Los jerseys sobran, son los primeros días de camisetas y brazos al sol. Tejanos y bambas, entre algún que otro estiloso. Muchos pañuelos en el cuello y algunas rastas. Los pies que no paran de moverse, manos en los bolsillos o cabezas que siguen el ritmo tras las gafas de sol. Se ha convertido en un signo de identidad para la ciudad. 
Es otro tipo de organización que fluye en el tiempo haciendo vibrar cada mes de marzo. Somos seres sociales. Porque nos gusta más escuchar la música rodeados de cientos de personas que transforman el paisaje por un día. Porque nos unimos al son de las palmas o en movimientos de brazos al aire y cuantos más somos haciendo estos gestos, más nos impresiona un movimiento tan simple. Porque gritamos a coro en un juego liderado por el solista y la conversación entre escenario y auditorio provoca una mezcla de sentimientos que muestran la fuerza de lo colectivo. Música en directo, pero no solamente esto. Convivencia y participación en un tempus común que da la bienvenida a la primavera.

Post de: Eulàlia



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4 de marzo de 2011

La confianza es un juicio

He perdido la confianza. Y sin embargo, los días van pasando.

Como el día de la marmota, lucho cada día por creer que es posible, y a mi vez hacerlo creer. No en vano siempre he creido que yo puedo. Pero ahora sé que el futuro es incierto. Y esa incertidumbre me libera.

Un día me enseñaron que la confianza es un juicio basado en la sinceridad, la competencia y la responsabilidad, y que hay que ser prudentes al juzgar. Desde entonces, me pregunto si podré realmente. Y vuelvo a juzgar.

También desde entonces, cuando nace una promesa a mi alrededor, trato de ser más consciente para que no me sea transparente como se responde a ella. Y no es que hayas prometido nada, quizás no de palabra, quizás sólo con tu manera de hacer, quizás es que quise creer... no sé.

En cualquier caso ya no creo en ti. Pero deseo, deseo volver a creer, y volver a confiar. Me gustaría tanto... Y por eso busco, busco por los rincones cada dia una señal que me devuelva la confianza.

Si te dieras cuenta de que lo que haces destruye la confianza que una vez deposité en ti, ¿qué harias? ¿Harías lo mismo una y otra vez? ¿O cambiarias? La confianza se fundamenta en el desempeño de cada uno en esos tres dominios. Y tu pareces no darte cuenta.

No basta con decir: "¿Lo ves? Confía!" No me creerías. De igual modo que ya no creo en ti. Que te miro de lejos, a sabiendas, que no harás lo que dices que harás.Que te miro de reojo, pensando que no eres capaz. Que te miro mientras bailas, al son de una música que no es la que prometiste. Quizás va siendo hora de juzgar que no eres confiable.

No basta con decir: "¿Lo ves? Confía!" A no ser que seas de la mitad del mundo que está predispuesta a confiar. Quizás si, de inicio. Y también si una vez y otra vez me demuestras que si, que no mientes al prometer lo que prometes; si juzgo que puedes cumplir lo que prometes; si me avisas cuando no puedes y te haces cargo de lo que significa para mi tu promesa; entonces si. Quizás entonces será la hora para confiar en ti.

Esto mismo estoy aprendiendo a hacer un día tras otro en relación a ti.¿confias en mi?



Post de: Eulàlia

22 de enero de 2011

Historia de un tarugo

Viernes por la mañana. Presentación ante el jefe. Pensamos que debe haber algo tangible en la charla del lunes que va a dar a todo el equipo, y no lo hemos podido hablar antes. Sería algo que los asistentes puedan tocar, que se mantenga en la mano por unos minutos de manera que perduren las palabras un poco más... Un elemento que se lleven con ellos y que requiera de una acción en consonancia con lo dicho; y al menos será un primer paso guiado hacia ese camino. Un objeto que, una vez en cada una de nuestras mesas, recuerde hasta que se vuelva transparente, lo que hemos de emprender este 2011. Algo diferente a lo hecho hasta ahora. Lo que hemos preparado con mi equipo, con un guión escrito de actuación, no es lo que al final se aprueba. Una parte del trabajo perdido, pero lo que surge valdrá igualmente para nuestro propósito. Lo hemos convertido en un trozo de madera, que lleve inscrito “¡¡Lo haremos!!” en una de sus caras, junto con el emoticón del guiño para darle calidez y complicidad a estas palabras. Una vez entregado a los asistentes, vendrá la acción para reforzar el mensaje.

No parecería un reto demasiado difícil, a no ser por la dimensión de la tarea y porque la semana acaba esta tarde y está llena de reuniones para todos. Necesitamos 180 tacos de madera de 10cm marcados para el lunes a las 10h de la mañana. Somos de recursos humanos y no hay ningún departamento que se pueda ocupar de un encargo así a estas horas, por lo que nos lo tendremos que cocinar entre nosotros. Mi equipo dice “esto no va a quedar bien…”.La cara de desaprobación ante los cambios de planes denotan poca flexibilidad. Los mataría, paciencia. Tampoco hay presupuesto, así que la única opción que se nos ocurre es hacer algo tan sencillo como conseguir que alguien nos corte los tacos y escribir con rotulador negro el mantra en cuestión. Pongo a una persona a buscar la manera de encontrar estos tacos hechos. Al cabo de poco aparece por la puerta del despacho: “Imposible, en los diferentes centros de bricolaje de los alrededores se niegan a cortarlos a esta medida tan pequeña”. Al menos viene con una contrapropuesta, comprar piezas de madera de colores para los niños pequeños; pero no hace falta saber el precio para suponer que será inalcanzable. Me deja en un post-it las direcciones anotadas de los centros. Ella tiene otra reunión antes de marcharse, así que se ofrece para que, si encuentro la manera de hacerlo, la llame para pasarnos el sábado por la tarde escribiendo las 180 frases en los tacos de madera. Sabe como yo que, aunque no lo parezca, esto es importante y queremos hacerlo bien. Por esta misma razón no le he dicho que no era posible al jefe esta mañana.

Mientras tanto, he llamado a Bob El Manitas que tiene una tienda de grafismos e impresión. Le expongo qué necesito, porque sé que él siempre encuentra una solución. “Uhmmm… tal y como me lo dices, esto podría quedar bien grabándolo en la madera con mi máquina láser, solo que, ¿para cuando has dicho que lo necesitas? Si es para el lunes tendré que trabajar todo el fin de semana y te costará más”. Da igual, ni con el precio de trabajo normal llegamos para el presupuesto que me he fijado. Cualquier gasto que se visualice en este momento para una cosa así, se considerará superfluo e innecesario y será criticado por toda la plantilla. Sería trabajo en valde. Le digo a Bob que pasaré el sábado por la mañana a buscarle un par de rotuladores negros.

El viernes, antes de que cierren, me acerco a un centro de bricolaje que aparece en el papelito y que es el único que conozco. Voy directa a la sección de maderas y después de haber repasado toda la hilera de listones de diferentes medidas, encuentro lo que busco, una barra gruesa de 4 cm de madera de abeto con el sello FSC a un precio asequible para ser cortada en 24 trocitos de 10 cm en el mostrador. Me acerco al chico que no tiene trabajo en este momento y le pregunto si puede cortarlo a esta medida. Para mi sorpresa me dice que si. Uno a uno, me llevo la serie de 23 (un taquito se pierde con cada corte) que hará de prototipo de mi producción.

Antes de llegar a casa, me acerco al piso de mi amiga Der Künstler (la artista, en alemán), quien sentencia, cuando le muestro un taco y le explico mi idea, que aquello que pretendo quedará una chapuza. “La madera es un material noble” añade “y no merece ser tratada de esta manera”. "Además, no sé cómo sois en tu empresa, pero esto es propio de unos aficionados." “Es que no tengo presupuesto para nada más”, balbuceo, y añado “¿Se te ocurre algo?” “No. ¿qué quieres que se me ocurra?”. No le digo nada más y me voy desanimada a hacerme la cena.

Sentada en el sofá delante de la tele, miro la bolsa de 23 taquitos que huele a madera recién cortada. Saco uno y lo volteo de una mano a otra. Es agradable al tacto. De pronto, se me ocurre que no es demasiado tarde para llamar a Monsieur Le Bricoleur. ”Podrías pintarlo con spray para grafitis, con una plantilla”, se le ocurre. Una luz se abre de pronto ante mí. ¡Por fin eso parece una buena idea! Mientras lo pienso, él continúa dándome la solución ”…quizás podrías coger un plástico fino y recortar con un cutter las letras de las palabras…” ¡excelente! Es increíble la capacidad de apaño y sin recursos que tiene Monsieur Le Bricoleur. Le doy las gracias y me pongo a buscar un plástico con el que cortar, pero me falta la pintura, así que vuelvo a llamar a Bob el Manitas que aún estará en la tienda trabajando. “No tengo pintura, pero te puedo hacer la plantilla con un papel especial para estarcir que resistirá la humedad para hacer las 180 pintadas y además no hará que la pintura se te pueda deslizar por la madera como el plástico. Las letras, que tienen que ser de un determinado tipo para que con la pintura se pueda leer, las escogemos y diseñamos con el ordenador que conectado al láser recortará la plantilla. ¿No ves que de otra manera no te saldría? Mañana por la mañana pasa un momento por la tienda con un taco y lo hacemos.” ¡Salvada! Y cuantas cosas aprendidas.

Al día siguiente con Bob el Manitas hacemos la plantilla y me indica una zona de la ciudad dónde puedo encontrar la pintura. Voy de inercia pero encuentro la tienda, además me ha dicho que me proteja y compre una mascarilla, guantes de latex y algo para cubrir el pelo. Cuando llego a casa me instalo en el jardín y cubro con papeles de periódico la mesa de operaciones. Tal y como Bob también me ha aconsejado, cojo una pinza de tender la ropa para sostener la plantilla a distancia. Me pongo gafas también para proteger los ojos. No en vano me he pasado la vida en prevención de riesgos. Pruebo los primeros 24. Una pasada, porque si son dos las letras se vuelven ilegibles, igual que si voy demasiado despacio. Cada diez tacos, tengo que limpiar la plantilla que queda chorreando de pintura, aunque esta permanece intacta. Con estas pruebas he perdido algunos tacos. Pero funciona, ¡fantástico! Le muestro el resultado a Bob y Monsieur Le Bricoleur y lo encuentran aceptable. Gracias, gracias!

Ya no aviso a la persona de mi equipo. No se a qué hora acabaré haciendo todo esto. Vuelvo al centro de bricolaje en sábado por la tarde. Quedan justos los listones de madera necesarios para hacer los 160 tacos que me faltan. Cuando me ve llegar el chico del mostrador, sabe a qué vengo y se asusta. Está repleto de gente y va a tardar más de una hora. Le digo que no tengo prisa y que vaya intercalando pedidos mientras hace el mío. Todo sea porque no me diga que no después de haber llegado hasta aquí.

Al día siguiente, me dedico en una hora a pintar todos los tacos que por suerte secan casi al instante. Estoy cansada y el fin de semana se ha quedado corto, pero el lunes habrá algo que entregar a cada persona, y eso me satisface.

Lunes por la mañana. La gente se sonríe, y juega con los tacos con curiosidad para saber que significan mientras se van sentando para escuchar al jefe. Así que ya ha valido la pena. Ahora vendrá lo verdaderamente importante, pero la contribución está hecha.

Los tacos están encima de nuestras mesas. En la charla, el jefe pidió que escribiéramos en las 3 caras restantes, palabras que nos evocasen a la manera de contribuir a la frase principal. “¡¡Lo haremos!!”. Vino una persona después a verme, cuando le pregunté que le parecía,  se le ocurrió decirme que los signos de admiración estaban mal puestos. Efectivamente, me había dado cuenta cuando ya tenía los primeros 20 pintados, pero Bob ya había cerrado su tienda para hacer otra plantilla. Pregunté a otra persona qué le había parecido: me dijo que ya había quien decía que los tacos de madera de esta longitud se llaman tarugos, con un claro doble significado como si de un insulto se tratase hacia las personas al haberse entregado este objeto. Una semana después y seguramente muchos tacos continúan vacíos. Mi equipo puso las palabras el primer día y me preguntó sin cesar cuando las escribiría yo, hasta que hice mi lista y escogí tres palabras, esta vez si con rotuladores de colores. Vinieron a leerlas y yo he leído las suyas, y ha sido muy instructivo. Verdaderamente cada uno ha puesto la aportación que hace al “Lo haremos” desde sus fortalezas y lo que piensa que es importante. Nos hemos felicitado y alabado mutuamente nuestras cualidades. Hemos estado conversando sobre ellas. Estoy convencida de que mi equipo lo hará. De la misma manera que mostré que se podía hacer el taco.

Hoy vino una persona a mi despacho y cogió mi taco. Leyó la frase ¡¡Lo haremos!! Y empezó callado a jugar con él. Me preguntó qué significaba una de las palabras que yo había escrito: Resiliencia. “Es la capacidad de algunos materiales de volver con rapidez a la forma original." Puse la definición pensando en lo que hemos pasado y cómo debemos sobreponernos. "También es la capacidad que posee un individuo frente a las adversidades, para mantenerse en pie de lucha, con dosis de perseverancia, tenacidad, actitud positiva y acciones, que permiten avanzar en contra de la corriente y superarlas (Wikipedia E. Chávez y E. Yturralde (2006).” No lo sabía. Podría contarle la historia de este tarugo… Hemos conversado sobre esto y lo que él piensa que debemos hacer para conseguirlo.
Estoy satisfecha.

Espero conocer otras historias de satisfacción a raíz de esta. Tengo un buen feeling...


Post de: Eulàlia

5 de enero de 2011

El ere silencioso

Hace unos días oí estas palabras en un programa de radio y pensé en darle título a mi próximo post. Hablaban del ere más grande que ha tenido lugar en este país en los últimos tiempos, el ere de los autónomos.Yo que como más de uno en nuestra profesión, no he tenido más remedio que dedicarme a hacer eres y alguno de ellos con algo de ruido, me sobrecogí al oirlo de camino al trabajo. Un ere del que no se habla y está en boca de todos, un ere descomunal, a cuyos trabajadores ningún sindicato puede defender. Miles de punzadas de dolor que puedo adivinar porque las he vivido demasiado de cerca. Es el ere del tejido más numeroso que tenemos en el país, de autónomos y pequeños empresarios, como los comercios locales. Estan desapareciendo sin hacer ruido, uno detrás de otro, como luces que se van apagando en una cadena de velas, soplo a soplo.

Me vino a la cabeza mi paseo de hace unas semanas, un sábado por la tarde por el centro de mi ciudad. De repente, me di cuenta al llegar al final de una de las calles más comerciales, una calle bastante cortita y empinada, que algo había cambiado. Me paré en seco, y, plantada enfrente del cartel de traslado de la tienda en la que había estado trabajando mi hermana como dependienta hace tiempo, recorrí mentalmente el camino andado. Si, a mitad de la calle, la tienda de bolsos que había sido un referente de calidad y en la que con mi madre sólo entrábamos a comprar en las épocas en que las cosas iban bien en casa, estaba vendiéndolo todo por liquidación. Más adelante, la tienda de luces anunciaba con un enorme cartel que se cerraba por jubilación de los propietarios, creo que mi família los conoce de toda la vida, y yo había aprovechado un buen descuento por esta circunstancia, para poner un vestido a la bombilla del comedor. Un momento, ¿y cómo es que no me había parado en el escaparate de la tienda de ropa ultramoderna para jóvenes en la que aún entraba hasta hace unos meses para probarme alguna prenda, resistiéndome a pensar que debería cambiar de tienda porque han pasado los años? Vuelvo sobre mis pasos para ver que ya no está, porque también ha cerrado.

Una sensación de desolación y tristeza me sobrecogió. Todas habían estado siempre allí. Mi siempre, claro está. Me acordé de cuando mi abuela hablaba de las tiendecitas que había en su época y cómo las describía cuando charlábamos aquellas tardes de verano bajo la sombra; de los árboles resiguiendo las calles. Entonces no la entendía pero ahora era mi paisaje el que había cambiado. "Pasa el tiempo", constaté, " y la crisis hace estragos". Esto es el cambio que estamos viviendo. Sólo quedan las grandes cadenas y franquiciados, sin personalidad, sin historia detrás del mostrador; y no es que esté en contra, pero tampoco a favor.
Un amigo tiene una papelería. Sé que pese a su esfuerzo y la creatividad que le está poniendo al negocio, simplemente está sobreviviendo para no cerrar, y a cada día que le pregunto cómo le va intentando idear alguna manera para ayudarle, responde que va aguantando.

Estos días antes de reyes, he ido a comprar en las pocas tiendas locales que quedan, en un intento más de compra responsable, como por suerte algún anuncio parece que aconseja aunque sea demasiado tarde. Mientras pago, hablo con la hija de la propietaria de una tienda de corsetería, que ha decidido abrir el campo a internet, por aquello de diversificar. Parece que no es suficiente la confianza de una buena atención basada en la experiencia de toda una vida. Me niego a pensar que sea así.¿Puedes ayudarme?

Por otra parte  hoy he tenido la oportunidad de hablar con nuevos empresarios que empiezan con ilusión y locura de la buena, un nuevo proyecto. He visto como están gestando un nuevo negocio y se merecen todo el reconocimiento, mucho ánimo y sobretodo ayuda. Están haciendo algo por este país que tenemos y eso les llena de orgullo y da un sentido a lo que hacen. Pero es algo más grande, porque están dando a un grupo de personas la oportunidad de hacer brillar una nueva luz.

Mi admiración por todos los que luchan por mantenerlas y los que las enciendan, porque van a crear un nuevo paisaje, memoria de las generaciones futuras.

Post de: Eulàlia